Psicología infantil: autoestima y consejos

¿Cuándo se forma la autoestima?

A largo de toda la vida. Antes incluso de haber nacido: si tu hijo es fruto de un embarazo deseado, será recibido como alguien querido e importante para sus padres. Y esto es algo que le aportará seguridad desde muy temprano. Después, se trata de una conquista constante, granito a granito, que no termina nunca pero en el que existen dos momentos claves.

  • Alrededor de los tres años: A esa edad, los niños dejan de ser bebés para empezar a lograr más autonomía. Es el momento de dejarles que un día se pongan la camiseta del revés y salgan así a la calle, o de que se olviden la mochila en casa, es decir, de evitar protegerles tanto que ahoguemos su crecimiento. De esta manera, conseguirás que tu pequeño aprenda a hacer las tareas por sí mismo, y en el camino sepa que es preciso equivocarse para superarse. Solo así será capaz de llegar a la segunda etapa crítica con ciertas garantías.
  • Alrededor de los 8: El niño es capaz de hacer autorreflexión, de compararse con los demás. Y si él no ha conseguido todos los logros esperados para esta edad, comenzará a darse cuenta de que su compañero de clase es más listo, de que su amigo sabe dibujar mejor o de que su hermano menor ya le supera en dar volteretas. Y el problema es que todo ello le reporta sufrimiento. Antes de esta edad, aunque su autoestima fuera baja, no le suponía dolor. Pero a partir de los 8-9 años, lo empiezan a pasar mal, y además no saben explicar por qué.

Consejos

1. Ayúdale a conocerse. Enséñale a aceptarse tal como es, transmitiéndole que todos somos “únicos e irrepetibles”, y que nuestro valor como persona reside en este principio. Ayúdale a encontrar sus puntos fuertes
para que aprenda a compensarlos con los débiles. “No eres excelente jugando al fútbol, pero haces unos dibujos muy bonitos”.
2. Huye de las etiquetas. “Eres lento”, “Mira que eres patoso”… Si una y otra vez le repites que es lento, terminará creyéndoselo y reaccionando en consecuencia. No le humilles y evita los gritos y las críticas delante de los hermanos o los amigos.

3. Valora sus esfuerzos, no los resultados. Si el balance final es satisfactorio o no es secundario. Tu actitud debe centrarse en animarle, en abonar el camino para que la siguiente vez que quiera intentar esa misma tarea, se vea con ganas y, sobre todo, se sepa capaz.
4. Ponle límites y metas. Cuando se enfrente al mundo real, no podrá conseguir las cosas “porque sí”, y entonces se sentirá enormemente frustrado. Por esta razón, enseñarle a tener paciencia, a aplazar sus deseos, y a lograr las cosas mediante el esfuerzo personal, es la mejor manera de convertirle en una persona fuerte y luchadora.
5. Plantéale nuevos retos. Teniendo en cuenta su edad y su nivel de madurez, deberás ir pidiéndole que realice ciertas tareas. Para aprender a ser autónomo, necesita de tu colaboración. Se paciente y comprensiva, y ten en cuenta que está aprendiendo, y que los errores son parte indispensable del proceso.
6. Fomenta el diálogo positivo interno. Cada vez que tu hijo rechace una tarea con un “es que no puedo, no sé hacerlo”, ayúdale guiándole y animándole. Cuando lo consiga, felicítale por el logro y pídele que él haga lo mismo en voz alta “he podido hacerlo”.
7. Pon humor en vuestra vida. Mientras los adultos hablamos, los niños sienten e interpretan. La proximidad física se traduce en proximidad psicológica y refuerza los vínculos afectivos, lo que actúa de bálsamo para salir airoso de las situaciones más complicadas.
8. No le presiones. El desarrollo de una autoestima sana pasa por compararse únicamente con uno mismo, procurando ser cada día, a través de la constancia, un poco mejor. También debes tener cuidado con la visión que él tenga de vosotros, sus padres y máximos referentes en la vida. Un padre que haya llegado muy lejos en su vida profesional, puede terminar siendo un problema para el niño. Lo verá como un ideal inalcanzable. Por tanto, no hagáis gala de vuestros logros continuamente, y dejad ver que ese ser “idealizado” también tiene defectos.
9. Muestra qué es la amistad verdadera. La relación con los demás es una parte muy importante en la vida de tu hijo. No se tratar de que tu hijo sea el más popular de su grupo, sino de que logre amistades verdaderas y positivas. Para ello, comienza por enseñarle normas básicas de cortesía y buenos modales, y maneras de iniciar una conversación con otro niño. Además, es importante que aprenda a ponerse en el lugar del otro, y sobre todo, que sepa diferenciar quiénes son de veras sus “amigos”.
10. Ámale por encima de todo.
Tu hijo debe saber que le quieres con un cariño incondicional, que no depende de las notas que saque en el cole, de lo bien que se le dé el fútbol. Sentir que forma parte de una familia que le ama y le respeta, con la que se puede comunicar, le aporta la seguridad necesaria para enfrentarse al mundo y para abrirse a los demás.

 

Fuente: Guía del niño


 

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