Buscar colegio

Cuando llegue la hora de buscar y encontrar un colegio adaptado a vuestros hijos, deberíamos tener en cuenta las siguientes sugerencias:

Los educadores: Los que atiendan a los niños entre 0 y 3 años deben tener, como mínimo un título de Jardín de Infancia, y los que atiendan a los niños entre 3 y 6 años, deben ser Maestros de Educación infantil. Observa cómo hablan con los niños, cómo se dirigen a ellos, si son muy imperativos, si sus palabras son tiernas o duras, y observa también cómo se dirigen a los otros educadores, así podrás tener alguna pista de cuál es el ambiente de trabajo. Conviene observar cómo les hablan los niños y si les dan muestras de cariño y de cercanía. Debemos recordar que los niños pequeños están en una etapa aún muy física en la que los abrazos, el cariño y la dulzura en los movimientos y los contactos son importantísimos.

El espacio: Las aulas deberán estar bien iluminadas, mejor si tienen luz natural. La amplitud de espacios facilita el trabajo con los niños y evita tensiones innecesarias fruto de interrupciones o molestias entre los niños en la actividad diaria. La limpieza y el orden en los materiales, los suelos, los cambiadores, los lavabos y la cocina te dirán hasta qué punto ése centro está bien cuidado. Debes observar las normas de seguridad en puertas (bisagras y marcos que eviten pillarse los dedos), escaleras con baranda a la altura de los más pequeños, cantos vivos en mesas altas, puertas de seguridad, productos nocivos en armarios cerrados, etc…

Ratio: El número de niños por educador debe cumplir la normativa vigente, así los maestros de los menores de 1 año tendrán un máximo de 8 niños por aula, los de 1 a 2 años, máximo 13 niños y los de 2 a 3 años, 20 niños por clase.

Línea educativa: Debemos informarnos de la línea pedagógica del centro. Si tienen programas educativos establecidos con objetivos pedagógicos determinados. La etapa entre el nacimiento y los seis años es decisiva para el futuro del niño. Sus capacidades para aprender, para imitar y reproducir actitudes y comportamientos se encuentran al máximo de sus posibilidades. La Escuela que atienda a nuestro hijo debe tener un programa claro de trabajo, con actividades orientadas a la experimentación y el descubrimiento con materiales específicos, espacios y materiales para el trabajo psicomotriz, actividades que faciliten aprendizajes musicales y sensoriales, y, sobre todo, debe contar con reuniones periódicas entre los educadores que garanticen un seguimiento específico del avance del grupo y de nuestro hijo en particular. El resultado de todo el trabajo debe quedar reflejado en informes periódicos que deberán ser entregados a los padres regularmente y mejor con entrevistas personales en las que se puedan dilucidar dudas, conflictos o aclaraciones.

Niños con necesidades educativas especiales: Si nuestro hijo requiere adaptaciones pedagógicas o de espacio debemos cerciorarnos de que dispondrá de los recursos humanos y materiales adecuados a su realidad. No nos conformemos con promesas, nuestro hijo merece lo mejor y la Escuela debe facilitarle atención profesional específica (psicólogo, pedagogo, pediatra), adecuación de espacios, del horario y información regular de los avances o de las dificultades específicas del niño. No nos conformemos con menos.
La distancia al hogar o al trabajo de uno de los padres: Cuando el niño es muy pequeño debemos tener muy en cuenta que los largos desplazamientos pueden dificultar el buen funcionamiento familiar.

Los aseos y cambiadores: Las aulas de los niños a partir de dos años deben tener aseos propios con material sanitario de su medida. Los cambiadores en las aulas de los más pequeños conviene que tengan una cristalera desde la que el educador pueda ver al resto del grupo cuando deba cambiar a algún niño.

La comida y el comedor: Cuanto más pequeño es el niño más debemos cuidar su dieta. Preguntemos si la Escuela hace su propia comida, conozcamos a la cocinera, visitemos la cocina o si por el contrario se la sirve una empresa especializada, preguntemos quién decide los menús y preguntemos a los padres por la calidad de la comida. El comedor debe ser una sala diferenciada y de uso exclusivo para poder asegurar las normas de higiene y limpieza.

La hora de la siesta: Conocer cómo organizan la hora del descanso, tan vital en esta etapa, pasa por el tipo de hamaquitas que se utilizan, si tapan a los niños con sabanitas o mantas en invierno, si duermen todos juntos o por grupos, cuántos educadores se encargan de la vigilancia y qué hacen cuando un niño no quiere dormir o se despierta antes de hora. Son detalles que nos hablan de cómo cuidan a cada niño, es decir, si se respeta suficientemente la individualidad de cada alumno sin entrar en conflicto con el funcionamiento escolar.

Área de recreo: Por cada 9 aulas debe haber 1 patio exterior superior de 75 m2 de uso exclusivo para el centro. Debemos observar los espacios de juego que tienen. Si disponen de suficiente material para todos los niños: cubos, palas, triciclos, arrastres, y si hubiese estructuras fijas de juego, deberemos comprobar en qué estado se encuentran y el tipo de suelo sobre el que están instaladas.

Servicios profesionales: Si cuentan con pediatra, psicólogo y pedagogo.

Fuente: Carmen Herrera García (Profesora de Educación Infantil y Primaria) para la web solohijos.com

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